El arte de pensar con propósito
Un libro escrito en Coautoría con Guillermo Seyahian
Introducción
Nos acostumbramos a pensar de determinada manera, y terminamos identificándonos con esa manera de pensar, de esta forma nuestros pensamientos se convierten en “hábitos”, en rutinas, que a la larga configuran nuestras “creencias”, especies de verdades inamovibles que a su vez refuerzan lo que pensamos, generando un bucle que se realimenta continuamente, y que constituye la “realidad” a partir de la cual nos relacionamos con el mundo, produciendo comportamientos que determinan los resultados de cada una de nuestras decisiones, y acciones correspondientes.
Si te fijas bien, los pensamientos están constituidos por imágenes mentales, pensamos en imágenes, porque es el mecanismo que utiliza el cerebro para interpretar los datos que captamos a partir de los cinco sentidos, y darles significado a las experiencias, de lo que podemos deducir que dependiendo del tipo de imágenes que proyectamos, será la forma en que comprendemos y damos respuesta al universo que nos rodea.
Nos dice Richard Bandler, uno de los genios co-creadores de la Programación Neuro Lingüística (PNL): “Tus creencias no están hechas de realidades, sino más bien es tu realidad la que está hecha de tus creencias”.
Hoy se corrobora lo que se intuía desde hace muchos años, gracias a los avances en las neurociencias: el cerebro, no puede diferenciar fantasía de realidad porque estructuralmente las vías neuronales para uno y otro caso son una sola. En otras palabras, no es capaz de diferenciar dentro de una realidad determinada, aquello que es objetivo o subjetivo, por lo que dirige su accionar y su energía hacia lo que Usted cree que es, en el entendido de que esa creencia es incuestionable, una verdad indiscutible.
Así pues, si Usted cree que es un triunfador, estará inicialmente imaginándolo. Estará visualizando escenas vinculadas con logros de objetivos personales, sonrientes, sólidos, seguros. Su comportamiento se orientará hacia esa creencia personal y generará la energía necesaria para que eso le suceda. Pronto estará relacionándose con personas que piensen y crean que el éxito forma parte de ellos.
Por el contrario, si usted cree que es un perdedor, recorrerá el mismo camino, pero con la polaridad inversa, y verá fracasos, derrotas e imposibilidad y amenazas en cada uno de sus intentos fallidos. Una profecía auto cumplida ¿Cuánta conciencia tienes acerca de tus pensamientos, de las imágenes que contiene tu mente, de esas verdades indiscutibles que determinar tu forma de estar en el mundo? ¿te animarías a comenzar a dudar de tus creencias, a cuestionar algunas de tus verdades? ¿Qué imagen tienes de ti mismo? ¿Cuál es tu auto concepto, que cuentas acerca de ti? Imagina que ya tienes tu propia empresa ¿Te contratarías a ti mismo tal como estas ahora?
Cuando hablamos de “Pensar para triunfar”, hacemos referencia no a un buen deseo, sino al hecho incontrovertible de que si cambias la imagen que tienes de ti mismo tus comportamientos cambiarán. Si reemplaza tus creencias limitantes por creencias potenciadoras, tu propia vida cambiará, independientemente de que lo creas o no.
Por otro lado, aunque muchas personas no se sienten preparadas para ser triunfadoras o exitosas, todos tenemos lo necesario para serlo. Solo hace falta aprender un poco acerca del modo de pensar, de visualizar con nuevas imágenes, aquello que deseamos alcanzar.
Obviamente pensar para triunfar requiere de esfuerzo y dedicación. Ciertamente, implica salir de la zona de engañosa comodidad, y aceptar otras formas de pensar. Una de las estrategias que más se utiliza es el modelaje, termino de la Programación Neurolingüística, que consiste en observar a aquellas personas que han logrado triunfar en algún ámbito de su vida, y comenzar a actuar como ellos, ver lo que hacen, tomar nota de las herramientas que usan, etc. En resumidas cuentas, modelar aquellos que consideramos excelentes en lo que hacen.
Notarás que la gente que triunfa siente una gran pasión por lo que hace, aman su trabajo, actúan con entusiasmo, y en última instancia hacen que todo suceda. Se centran en el hacer, más que en el esfuerzo de tener razón.
Una de las cosas que más limita a las personas a la hora de decidir por un cambio en su vida es el miedo a cometer errores, por lo que no se atreven a hacer nada nuevo.
Como ves, se necesita otra forma de pensar para tomar riesgos tal como lo hacen los verdaderos triunfadores. No nos referimos al éxito superficial, sino al triunfo verdadero que se basa en valores y principios. El triunfo del que hablamos en este libro el triunfo más bien está relacionado con el cultivo de la libertad interior, y con una manera de ver la vida.
Se necesita cierto grado de audacia para aventurarse donde la mayoría solo se han atrevido a soñar. Esta es la única manera para descubrir de lo que somos capaces, o no.
Un buen ejemplo de todo esto es la muy conocida la historia del descubridor de la bombilla, fíjate en esta manera de pensar sobre algo que para la mayoría sería un desperdicio.
El biógrafo de Thomas Edison nos lo explica así: No se equivocó 10 mil veces, porque cada vez que no conseguía el resultado deseado, descubrió una nueva forma de no hacer la bombilla. Para él, cada fracaso significo una oportunidad de aprender.
Cuando aprendemos a pensar para triunfar, escuchamos más, compartimos más abiertamente nuestros pensamientos, y hacemos todo lo posible por aprender de los demás y de cada circunstancia. Con el tiempo se adquiere el hábito de una mentalidad triunfadora, construyendo relaciones positivas con las personas que nos rodean.
Finalmente, la persona con mentalidad triunfadora, hace lo que hace no por el dinero como principio rector, sino por el deseo genuino de solucionar problemas, ayudar al prójimo, servir. De esta forma sus acciones lo llevan a la realización de su propósito.
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COMO ALCANZAR TUS OBJETIVOS
un objetivo sin un plan es solo un buen deseo
Un libro escrito en coautoría con Guillermo Seyahian
Introducción
Seguramente te has preguntado alguna vez ¿Por qué me cuesta alcanzar los
objetivos que me propongo?, y que a pesar de todos tus esfuerzos sientes que no
avanzas, o peor, que abandonas la tarea. En otras ocasiones, tal vez sientas que
no eres merecedor de esa meta que deseas, o que simplemente esta no encaja con
“tu forma de ser”.
Son muchas las posibles causas que pudieran explicar lo que te ocurre,
pero este libro no trata de “explicaciones” para justificar tu desaliento. Por
el contrario, lo hemos diseñado para que tú mismo encuentres las respuestas que
te hacen falta para emprender con determinación y seguridad el camino que te
llevará a ese lugar donde quieres ir.
Una cosa es cierta, la mayoría de tus conductas, y en consecuencia, de
los resultados que has obtenido hasta ahora, son producto de los patrones
mentales que constituyen la forma en que miras el mundo, y en particular, de los
objetivos que te propones.
El valor de entender esto, es que en el fondo, dichos patrones crean tus
propios paradigmas, que responden a lo que crees que eres, y no a lo que
podrías llegar a ser. En ocasiones, ciertos paradigmas se establecen como
límites que nos impiden ver que hay “del otro lado”.
Lo único que nos lleva a expandir la mirada es una emoción que dispara,
que motiva a la acción. Eso ocurre cuando emprendemos un proyecto que nos
apasiona, que nos enamora. Con esa condición hacemos lo que hacemos porque lo
queremos hacer, porque sentimos que vale la pena cualquier esfuerzo, porque
representa un propósito superior que gatilla comportamientos y actitudes
“superiores”.
Cuando preguntamos a las personas, ¿Cuál es el propósito de tu vida?
Normalmente responden “ser feliz”. Sin embargo, “ser feliz” es un resultado,
una meta a alcanzar, lo cual coloca a la felicidad como algo ajeno, fuera de
nosotros.
La felicidad es un concepto, y por lo tanto es muy difícil establecer en
qué consiste. Cada persona tiene su propia concepción de felicidad, porque es
un constructo subjetivo.
El propósito detrás
del Objetivo
Todos aspiramos a ella, independientemente de lo que cada quien entienda
que es, porque supone un estado de éxtasis, de liberación y armonía. Aquí surge
una pregunta, solo para reflexionar, ¿podría el ser humano vivir en un estado
permanente de felicidad?, ¿es concebible una vida así?
Creemos, por el contrario, que la felicidad surge en las acciones que
emprendemos, y de los resultados que de allí derivan. El propósito entonces es
un camino de descubrimientos, que conduce a una forma de estar en el mundo,
donde sentimos agradecimiento, armonía, alegría, o cualquier otro sentimiento
de plenitud. El propósito que está detrás de un objetivo se genera en un
contexto, en una historia personal. Nunca somos los mismos, porque cambiamos
conforme cambian las circunstancias. Lo único constante es el cambio. Siendo
así, el propósito está sujeto a esa deriva. Los objetivos también.
Un propósito puede durar tanto, como toda la vida, ciertamente, pero no
es lo más común. Estos están “casados” con nuestros valores, y estos no son los
mismos a lo largo de la existencia.
En este libro te presentaremos ideas y experiencias personales, producto
del ejercicio de la práctica profesional, que estamos seguros no solo te ayudarán
a diseñar el, o los objetivos, que deseas alcanzar, sino a establecer los pasos
necesarios para lograrlo; y quizá más importante aún, dar con el propósito que
te guia en pos de ellos.
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EL GENIO QUE NO QUERÍA SALIR DE SU LÁMPARA
Otra mirada al significado de la palabra libertad
En una lejana época, no tan remota, bastaba con que cualquier persona se enfocara en un deseo, para que al poco tiempo se tropezara, “por casualidad”, con una lámpara en su camino. Para el genio que la habitaba, un deseo bien elaborado lo era todo. Cuando este era expresado por alguien con el vigor necesario, una fuerza misteriosa lo detectaba, y como por arte de magia (valga la redundancia), una lámpara seleccionada al azar le era asignada, para júbilo del genio en su interior, que al fin vería realizada su máxima aspiración: verse liberado.
Con esto quiero dejar claro, no faltaba más, que los genios no aparecían de la nada, sino de una perfecta sincronización entre el deseo mundano, y aquel que lo haría realidad, a cambio de obtener la tan ansiada recompensa.
Sin embargo, también en ese mundo había excepciones. No todos los genios estaban dispuestos a dejar su lámpara, bien porque se acostumbraban vivir en ella, o porque terminaban descubriendo que en el fondo el poder para hacer realidad cualquier aspiración humana no estaba en ellos, sino en la persona que los invocaba, solo que esta no lo sabía.



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